
Tengo una bala en la espalda que no deja de sangrar
sangra un poco en las mañanas y cada día crece más.
salgo corriendo de sus uñas, pero
siempre me llegan a alcanzar
Juego con ella por las tardes
y bajo el sol suelo descansar
Pero ella es indolente, me sonríe, y se clava un poco más
En las calles la gente me mira, y se aleja cuando me ve
mi corazón ya huele feo y nadie me quiere ayudar
es que hay una bala dentro mío
y no hay quien la pueda sacar
Y una voz perdida me dice huye de aquí
-y la bala muy contenta se adentra más y más-
¡huye lejos, ya vete de aquí!
-es que hay heridas en la vida, que simplemente, no te dejan caminar






